Medir la huella de carbono del autotransporte no requiere un estudio aparte — ya tienes los datos
Esto es una especulación honesta sobre hacia dónde podría ir la industria, no un anuncio de producto: Likida hoy no calcula huella de carbono. Pero los datos que ya captura para liquidar un viaje son, casualmente, los mismos que hacen falta para empezar a medirla.
"Medir" y "reducir" son dos verbos distintos, y en la conversación sobre sustentabilidad del autotransporte casi siempre se habla del segundo sin haber hecho el primero. Una flota puede prometer "reducir su huella de carbono" sin tener, hoy, ningún número que le diga cuál es esa huella para empezar. Este texto no es sobre cómo reducirla — es sobre por qué medirla es más barato de lo que parece, y por qué los datos para hacerlo probablemente ya existen en el sistema que la flota usa para cobrar sus viajes.
Por qué casi nadie mide esto todavía
En México, el Registro Nacional de Emisiones (RENE) de la Semarnat obliga a reportar emisiones de gases de efecto invernadero solo quando una fuente fija supera un umbral de 25,000 toneladas de CO2 equivalente al año. Casi ninguna flota de autotransporte de carga —ni siquiera una grande, de varios cientos de unidades— se acerca a ese umbral como fuente individual, porque el RENE está pensado para industria pesada, no para transporte. El resultado práctico es que la obligación regulatoria simplemente no alcanza a la inmensa mayoría de las flotas mexicanas, y sin obligación, casi nadie construye el sistema de medición por su cuenta. No es que a las flotas no les importe: es que nadie las está forzando a tener el número, así que ese número no existe.
El dato ya está ahí, solo que sirviendo a otro propósito
Aquí está la parte especulativa de este texto: cada vez que un operador reporta cuántos litros de diésel cargó y qué ruta recorrió —información que hoy se captura exclusivamente para calcular el estímulo del IEPS acreditable y cuadrar la liquidación del viaje— esos mismos dos números, litros y kilómetros, son la entrada mínima de cualquier cálculo de emisiones de combustión. No hace falta instalar un sensor nuevo ni contratar una consultora de sustentabilidad para tener un punto de partida: hace falta multiplicar un dato que ya se está guardando por un factor de conversión público. La Semarnat publica sus propios factores de emisión oficiales, y ya existen guías prácticas que documentan cómo aplicarlos a datos de actividad como el consumo de combustible. El trabajo pesado —convencer al operador de reportar bien sus litros— ya está resuelto por el mismo sistema que liquida el viaje.
Por qué esto importa más de lo que parece a simple vista
El transporte no es un actor menor en las emisiones nacionales: según un estudio publicado en 2016 con datos de 2012, el sector transporte representó el 39% de las emisiones de dióxido de carbono asociadas a la producción y el uso de energía en México —la cifra es de hace más de una década y cubre transporte en general, no solo carga, pero da una idea del peso relativo del sector dentro del total nacional. Un dato así no obliga a ninguna flota individual a hacer nada, pero sí explica por qué, tarde o temprano, un cliente grande, una aseguradora o un banco va a empezar a preguntar por esta cifra como condición para hacer negocio —y para entonces, la flota que ya la tenía calculada llega con una respuesta, y la que no, llega a improvisar un estudio bajo presión.
Lo que esto no es
Esto no es un anuncio de que Likida vaya a calcular huella de carbono mañana. Es una observación sobre arquitectura de datos: un sistema que ya captura litros de diésel por viaje, con fecha y unidad, está a una multiplicación de distancia de un reporte de emisiones que hoy nadie está pidiendo formalmente, pero que probablemente alguien empiece a pedir pronto — el mismo principio detrás de todo el ciclo de liquidación: el dato ya existe, solo hace falta usarlo para algo más. Cuando eso pase, la pregunta relevante no va a ser "¿tenemos un plan de sustentabilidad?" sino "¿de dónde sale el número?" —y la respuesta más honesta y más barata es la que ya se está registrando para otra cosa.
- Semarnat, Registro Nacional de Emisiones (RENE) — umbral de reporte obligatorio de 25,000 tCO2e/año: gob.mx/semarnat.
- Solís Ávila, J.C. et al., "Consumo de energía y emisiones de CO2 del autotransporte en México" (2016), con datos de 2012 — el sector transporte representó 39% de las emisiones de CO2 asociadas a la producción y uso de energía en México: Scielo México.
¿Ya sabes cuántos litros de diésel consumió tu flota el mes pasado? Ese número, cuadrado y con su fuente, es lo primero que resuelve Likida.
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