Un día completo de una flota con Likida: las 10 capacidades del ciclo, de principio a fin
No hay una sola pantalla que resuma qué hace Likida — hay un viaje que entra por un lado y sale liquidado, facturado y exportado por el otro. Esto es lo que pasa con ese viaje, paso por paso, en una flota que ya tiene las 10 capacidades del ciclo encendidas.
Cuando alguien pregunta "¿qué hace Likida?", la respuesta corta —"liquida viajes"— no dice nada de lo que en verdad importa: qué pasa exactamente, en qué orden, y quién deja de hacer qué. La respuesta larga es un viaje real, siguiendo el mismo camino que sigue cualquier otro en una flota que ya tiene el ciclo completo encendido. Aquí está, de punta a punta.
06:40 — El viaje se despacha solo
El jefe de tráfico no llama al operador ni le manda un mensaje distinto cada vez. Asigna el viaje en el sistema y el propio agente le escribe por el WhatsApp que el operador ya tiene abierto: origen, destino, hora de carga. El sistema persigue la aceptación —no la da por hecha— y solo interrumpe al jefe de tráfico si el operador no confirma dentro de la ventana esperada. Esa es la primera de las 10 capacidades del ciclo: el viaje se despacha sin que nadie tenga que estar pendiente del teléfono.
Durante la ruta — nadie llama para preguntar dónde va
El operador no reporta su ubicación llenando un formulario ni contestando llamadas de tráfico. El agente sella los hitos —"ya llegué", "descargando", "de regreso"— conforme el propio flujo del viaje los genera, y si algo se atrasa más de lo esperado, ahí es cuando escala: avisa al jefe de tráfico, no antes, y nunca decidiendo por encima de su criterio. Es la diferencia entre una torre de control que vigila cien viajes a la vez y un jefe de tráfico que solo se entera de los que de verdad necesitan su atención.
Al cerrar el viaje — la cobranza de comprobantes no es un recordatorio genérico
Cuando el viaje termina, casi siempre falta un ticket: el de la última carga de diésel, el de una caseta que no se guardó. El agente no manda el mismo mensaje a todos los operadores con comprobantes pendientes — sabe exactamente a quién escribirle, qué comprobante específico le falta, y por qué justo en ese momento (porque el CFDI de esa gasolinera vence en 72 horas, por ejemplo). Esa cola priorizada es lo que evita que "ya casi liquido" se vuelva "llevamos tres semanas esperando un ticket".
La liquidación — la IA lee, el motor calcula
El operador manda las fotos de sus comprobantes y escribe "listo". A partir de ahí el trabajo se divide en dos partes que nunca se cruzan: la inteligencia artificial lee cada ticket —monto, RFC, folio fiscal— y sostiene la conversación con el operador si algo no se entiende en la foto; pero el cálculo de cuánto debe o le deben lo hace un motor determinístico, no un modelo de lenguaje. Si la lectura de la IA y el cálculo del motor no coinciden, gana el motor — o no se manda nada. Esta es la regla de diseño más importante de todo el ciclo, y la que sostiene todo lo demás: la IA nunca decide cuánto dinero debe alguien.
El CFDI — un calendario que nadie llevaba a mano
No todos los comprobantes fiscales llegan completos el mismo día que se genera el ticket. Cada proveedor —cada gasolinera— pone su propio plazo para timbrar, y algunos dan apenas 72 horas. El agente lleva ese calendario de facturación pendiente ticket por ticket, y avisa cuál está por vencer, en qué portal se recupera y con qué liga directa. Es la parte del ciclo que menos se ve y más dinero cuesta cuando falla: un CFDI que no se recupera a tiempo es un estímulo fiscal que ya no se puede acreditar.
Los peajes — conciliados cruce por cruce, no al corte de 10 días
El estado de cuenta del TAG llega consolidado por mes y no dice a qué viaje pertenece cada cruce. En vez de esperar el corte para intentar reconstruir esa relación a mano, el agente concilia cada cruce conforme llega, contra la bitácora del viaje correspondiente. Eso es lo que sostiene la bitácora de tres columnas que exige la regla 9.1.8 para acreditar el estímulo del 50% de peaje contra el ISR — y lo que hace que un cruce huérfano se detecte el mismo día, no treinta días después.
La exportación al ERP — o se manda bien, o no se manda
La liquidación cerrada no termina en un PDF: genera la póliza con la plantilla exacta que la flota y su contador ya confirmaron para su SAP Business One o CONTPAQi. Si esa plantilla todavía no está validada, el sistema bloquea la exportación en vez de mandar algo mal mapeado que el contador tendría que corregir a mano después. Preferimos que la integración avise que no está lista, no que finja que sí lo está.
Lo fiscal y las vigencias — vigiladas todo el tiempo, no una vez al mes
En paralelo a cada viaje, el sistema vigila lo que no depende de ningún viaje en particular: el IVA acreditable, el 50% de peaje, el IEPS del diésel calculado en litros contra la cuota vigente esa semana —cada uno con su artículo citado en pantalla—, y las vigencias que nadie revisa hasta que ya vencieron: permisos, verificaciones, pólizas, licencias de operador. Ninguna vigencia avisa sola; alguien —o algo— tiene que estar viéndolas todas al mismo tiempo.
Cada rol recibe su bandeja, no el ruido de los demás
Al final del día, el contralor recibe lo fiscal: qué se acreditó, qué está en riesgo, qué falta. Tráfico recibe las escalaciones que de verdad necesitaron su atención. El contador recibe su bandeja de pólizas listas para revisión. Nadie recibe una alerta genérica que le corresponde a otro puesto — porque un sistema que avisa de todo a todos entrena a la gente a ignorar las alertas, y ese es el escenario que Likida está diseñado para evitar.
Lo que cambia cuando las 10 capacidades están encendidas al mismo tiempo
Ninguna de estas diez piezas es, por sí sola, una revolución. El despacho por WhatsApp ahorra unas llamadas; la conciliación de peajes ahorra una tarde de cruzar columnas en Excel. Lo que cambia de verdad es que ninguna de las diez espera a que termine la anterior para empezar: el CFDI se está vigilando mientras el viaje sigue en ruta, la conciliación de peajes corre mientras la liquidación todavía no cierra. Esa simultaneidad —no cualquier pieza individual— es lo que convierte "liquidar viajes" de un cuello de botella de fin de mes en un flujo que corre todos los días, sin que nadie tenga que acordarse de encenderlo.
¿Quieres ver este ciclo completo corriendo con un viaje tuyo, no con uno de ejemplo?
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